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ACTO CUARTO ABRE EN NEGRO: EXT.
CASTILLO - DE NOCHE Justo
mientras Xena y Gabrielle se aproximan al castillo, un relámpago rasga el
oscurecido cielo, truenos retumban, y la lluvia fluye a mares. Ninguna parece
demasiado complacida con la situación. Xena camina hacia la gran puerta y la
golpea. Después de
un momento, un anciano barbudo y bastante obeso que lleva una capa de piel y
una corona de oro, abre la puerta. Obviamente es el Rey. REY Lo siento. Ya dimos un donativo en la
oficina. Él
comienza a cerrar la puerta, cuando su acción es detenida por una fuerte mano
que agarra el borde de la puerta y empuja. XENA Mire. Tengo
frío. Estoy mojada, y estoy muy cansada para juegos. Así que, o me deja entrar, o echo su castillo abajo piedra a piedra. ¿Me entiende?
REY No sé quién te crees que eres pero.... Él mira
hacia atrás. REY (continúa) ¿Sí, querida? CORTE A: INT.
CASTILLO – DE NOCHE Una mujer
agradablemente rechoncha de cabello gris, vestida con un traje de piel y la
corona, mira a su marido, el Rey. REINA No las eches, querido. ¡Una de ellas podría ser la princesa que hemos estado esperando! El rey
mira sobre su hombro a las dos figuras mojadas y enfadadas que aguardan fuera y luego vuelve a mirar a su esposa. REY Realmente no me parecen princesas. REINA Nunca lo sabrás. Ellas pueden parecer bastante diferentes una vez que estén secas y entren en calor. Además, recuerda lo que dijo el Oráculo. Que una
princesa llegaría en medio de una
gran tormenta. REY No dijo nada acerca de que fueran dos. REINA Bueno, obviamente una de ellas es la
futura prometida. REY Ah sí, claro, pero... ¿Cuál de ellas es?
REINA ¿Eso importa realmente? Cualquiera de las dos que pase la prueba, es la verdadera princesa. Vamos, Henry. Nuestro hijo ha estado realmente deprimido por no encontrar a su
verdadero amor en años. Y después de ese chasco con el zapato roto, y ese... ese lío con el cabello, ¿en serio
piensas impedirle encontrar a su media naranja? REY Supongo que tienes razón. REINA Bien. En ese caso déjalas entrar y mantenlas ocupadas mientras preparo la prueba. REY Muy bien. Ve pues y prepáralo todo. CORTE A: EXT. CASTILLO- NOCHE La puerta
del castillo se abre del todo y el Rey traga saliva audiblemente al tener
frente a si a las dos mujeres, totalmente empapadas, en su entrada. REY Mis más profundas disculpas, Tuve que atender un asunto de suma Importancia. ¿Querríais pasar? Gabrielle
le brinda la mejor sonrisa que puede. GABRIELLE Gracias. REY No hay nada que agradecer, en absoluto. Estoy seguro de eso. Ahora, encantadoras
doncellas, quedaos aquí un momento. Iré a buscar al paje para que os traiga algunos paños con los que secaros. GABRIELLE Se lo agradecemos mucho.
CORTE A: INT. DORMITORIO DEL CASTILLO - NOCHE La
reina se apresura a entrar en el dormitorio seguida de tres doncellas. REINA ¡Rápido, debemos darnos prisa! Quitad toda la ropa de cama. DONCELLA #1 Sí, Señora. Vamos, todas. Pongámonos manos a la obra. Una
vez que la cama es despojada del colchón, la reina saca de su bolsillo un
sólo guisante y lo pone sobre la base de la cama. REINA Bien, ahora empezad a poner colchones. Veinte en
total. DONCELLA
#2 Ve... Vein... ¿Veinte, Mi Señora? DONCELLA #1 ¡Ya escuchaste, vieja tonta! ¡Ponte a apilar colchones! Entre
esfuerzos, resoplidos y gruñidos, colocan por fin los veinte colchones sobre
la base de la cama. DONCELLA #1 Listo, Señora. ¿Algo más, Mi Señora? REINA Hm. Quiero que pongáis veinte edredones de pluma de ganso encima de los colchones. DONCELLA #1 Ni una sola palabra, Matilda. Termina de prepararles la cama. Yo voy a por la escalera. Muchos
esfuerzos, resoplidos y gruñidos después, veinte edredones de pluma de ganso
se amontonan sobre veinte colchones, encima de un simple guisante. DONCELLA #2 Y todo esto, ¿para qué se supone que es? DONCELLA #1 No tengo ni puñetera idea. Pero lo que nuestra Reinita quiere, lo consigue. ¿No es así Señora? REINA Correcto. ¡Oh, Henry! ¿Podrías, por favor, acompañar a nuestras invitadas a la habitación? Ya estamos listas para
recibirlas. Xena y
Gabrielle, más o menos secas, entran a la habitación. La reina sonríe
beatíficamente a ambas y, con los brazos abiertos, les da la bienvenida. REINA Bienvenidas, Bienvenidas. Puedo notar que estáis muy cansadas Os hemos preparado esta cama. Sé que os proporcionara un excelente descanso. Xena y
Gabrielle observan la altísima cama frente a ellas, que más bien parece una
torre. La sonrisa de Gabrielle se endurece ligeramente en sus comisuras.
GABRIELLE Mm... ¿Gracias? REINA Ni lo pienses queridita. No hay nada que agradecer. Sólo lo mejor para nuestros invitados. La reina
aplaude alegremente. REINA ¡Muy bien! Que tengáis un maravilloso descanso. Os veremos por la mañana, ¿verdad? GABRIELLE Um... !Seguro! ¡Gracias! Con eso,
la reina y su séquito se retiran, llevándose la escalera y cerrando la puerta
tras ellas. Gabrielle
todavía contempla la montaña de colchones. GABRIELLE (continúa) Bien. ¿Cómo vamos a llegar hasta allá? XENA Fácil. Dame tu pie. Gabrielle
lo hace, y pronto se encuentra dando vueltas en el aire. Hace una perfecta voltereta, y termina
cayendo sobre su espalda en la pila de colchones. GABRIELLE ¡Buena puntería! Doblando
las rodillas, Xena salta, da una vuelta, y aterriza extendida cerca de
Gabrielle. La pila se balancea de un lado hacia el otro, forzando a las
mujeres a agarrarse a los bordes hasta que se estabiliza. Gabrielle
rápidamente oprime el punto de presión en su muñeca para quitarse el mareo. GABRIELLE (continúa) Eso fue divertido. No. XENA Tratemos de dormir un poco, ¿de acuerdo? GABRIELLE De acuerdo. Gabrielle
se da vuelta, enmudece por un momento y luego gimotea un poco. Con un
suspiro, se da la vuelta y se retuerce un poco más. XENA (cansadamente) ¿Qué pasa? GABRIELLE No estoy cómoda. Debe haber una roca o algo debajo de uno de los colchones. XENA Es un guisante.
GABRIELLE ¿Un qué? XENA Un guisante. Un guisante tipo Austrian Winter, si no me equivoco. GABRIELLE ¿Y cómo sabes eso? XENA (engreída) Tengo muchas habilidades. GABRIELLE Oooooh. Estabas esperando el momento justo para poder usar esa expresión, ¿verdad? Xena
sonríe con satisfacción. GABRIELLE (continúa) ¿Entonces? XENA ¿Entonces qué? GABRIELLE ¿Crees que puedas sacar el guisante tipo Austrian Winter de debajo de los colchones para que pueda dormir? XENA Gabrielle, estamos encima del Monte Olimpo. No voy a bajar y buscar entre los cuarenta colchones sólo para encontrar cuál tiene un maldito guisante debajo. Sólo ignóralo. GABRIELLE ¡No puedo!
Xena
suspira. XENA Bien. Cambiemos de lado. Después de
mucho bamboleo, y presionar los puntos de presión, finalmente están cambiadas
de posición en la cama. XENA (continúa) ¿Mejor? GABRIELLE Un poco. XENA Bueno.
Ahora duérmete. GABRIELLE (suspirando) Lo intentaré. Buenas noches, Xena. XENA Buenas noches. CORTE A: INT.
DORMITORIO DEL CASTILLO - MAÑANA A la
mañana siguiente, Xena y Gabrielle despiertan justo a tiempo para ver abrirse
la puerta y a la reina entrar a zancadas en la habitación. REINA ¡Qué
agradable! ¡Estáis despiertas
las dos! ¿Cómo dormisteis,
queridas mías? GABRIELLE Sin ánimo de ofender, Su Majestad, no muy bien. REINA (un poco ansiosa) ¿Oh? ¿Por qué no? GABRIELLE Bueno,
estaba este… guisante... atascado en
algún lugar del colchón y
bueno... REINA No digas
mas, querida. ¡¡Has pasado la
prueba!! ¡¡Ambas!! GABRIELLE ¿Prueba? ¿Qué
prueba?
REINA ¡Vaya,
pues claramente, la prueba de sensitividad! Queridas, solo una verdadera princesa seria tan sensitiva como
para sentir tan pequeño guisante
al fondo
de un colchón tan relleno. ¡Henry, Oh, Henry!
¡Trae a Júnior para que conozca a sus
verdaderos amores! Mientras Xena y Gabrielle se miran una a la otra, el rey entra
escoltando a un muy familiar príncipe... PRINCIPE ¡¡¡TÚ!!!! REINA Espera un
minuto, Júnior. ¡Estas dos
mujeres han pasado la prueba! ¡Ellas son tus verdaderos amores! PRINCIPE ¡Pero...! REINA Ningún
pero, mi querido niño. Ya
esto ha sido vaticinado. ¡Son tus
verdaderos amores, debes casarte con ella, esta noche! GABRIELLE ¿Ca...
casarme...? REINA Si,
querida. ¡Tú has pasado la prueba! ¡¡Bienvenida
a la familia!! GABRIELLE Lo
siento. Aquí tiene que haber
algún error. REINA Oh no,
querida. Te aseguro, que no hay
ningún error. XENA Ya estamos
casadas. REINA ¿Oh?
Oh, querida. Eso podría
ocasionar un problema. REY Tonterías.
Soy el rey. Puedo
anular cualquier matrimonio... XENA Una con la
otra.
El rey la mira fijamente. La reina la mira fijamente. El príncipe, pobrecito, se desmaya... REY ¡Esto es
absurdo! ¡Digo que
es absurdo! XENA Lo siento,
Alteza. Mejor suerte la próxima vez, eh? REY ¡Nunca! ¡Está
vaticinado que debéis
casaros con mi hijo, así que
tenéis que casaros con el! GABRIELLE No es que
no estemos halagadas o
cualquier otra cosa, realmente, pero... XENA No. REY ¡¡¡Guardias!!!
¡¡¡Apresadlas!!! GABRIELLE Otra vez
no.
XENA
¡Nos vamos! CORTE A: EXT. PEQUEÑA PLAZA DEL PUEBLO -
VARIAS MILLAS DE DISTANCIA - DÍA Después de
haber perdido a los guardias que las
perseguían, Xena y Gabrielle se detienen en la pequeña plaza del
pueblo. Ambas están sin aliento, y sudando a chorros. Gabrielle camina hasta
un banco de piedra al lado de una fuente; mientras se sienta pasa su mano por
el rostro, para quitarse el pelo que esta pegado por el sudor. GABRIELLE
Tengo que descansar un minuto. Fue una larga carrera... sin descanso y sin comida. XENA
Quédate aquí y refréscate. Revisaré los alrededores para obtener algunas respuestas. GABRIELLE
Suena bien... Mientras Xena se dirige a la taberna, Gabrielle gira su rostro
hacia el chorro frío de la fuente. GABRIELLE
(continúa) Ahh. Qué bien sienta. Mira sus ropas sucias y desgarradas, observa que en su falda
hay otra desgarradura. GABRIELLE
(continúa) Mejor
los remiendo ahora que tengo tiempo. Saca una
aguja e hilo de su bolso para remendar el desgarro más grande, que está en la
falda. Desgraciadamente, la falta de descanso y alimento terminan por
afectarla haciendo que se pinche un dedo y pierda una gota de sangre. GABRIELLE
(continúa) Muy bien, terminé. Quizás tomar un pequeño descanso no sea tan mala idea. En realidad... Desperezándose con un
bostezo, cambia de posición hasta que se queda tendida sobre el banco de
piedra bañado por el sol. GABRIELLE (continúa) Ah, sí.
Muuuuuy bien. Rápidamente se duerme. CORTE
A: EXT. LÍMITE DE LA CIUDAD - DÍA
El príncipe y dos guardias,
desde el límite de la ciudad, tratan de ver a Gabrielle, que está dormida
sobre el banco. GUARDA#1
Es ella,
¿verdad? PRÍNCIPE
Desde luego
lo parece. GUARDA#2
Y el
oráculo tenía razón, ¿veis? Ella se
pinchó el dedo con una aguja
envenenada y no despertará hasta que
reciba un beso de su amor
verdadero. ¡Y ese eres tú, Junior! El príncipe vacila y mira alrededor. GUARDIA#1
¿Y bien? PRÍNCIPE
La otra
está por aquí cerca, ¿verdad?
¿La grandullona con todas esas
armas afiladas?
Los tres escudriñan la zona. GUARDIA#2
No hay
moros en la costa, Junior. GUARDIA#1
¡Ésta es tu
oportunidad! ¡Ve! Con un rápido empujón desde
atrás, lanzan al príncipe a la plaza de la ciudad. Durante un largo rato, él
observa la hermosa cara de su princesa dormida. PRÍNCIPE
(inocentemente) Oh, princesa.
Soy yo, tu príncipe, que ha
venido a despertarte de tu sueño
eterno con un beso. Lentamente se inclina, con los labios cerrados y
listos... Para
recibir dos bofetones que le cruzan la cara, y lo vuelven a poner en su sitio
de nuevo. XENA
(rugiendo) Nadie...
despierta a la Bella
Durmiente... excepto yo.
Xena recoge
a Gabrielle del suelo y la besa apasionadamente.
Las pestañas de Gabrielle se agitan y se abren.
Gabrielle sonríe. GABRIELLE
¡Xena! VOZ MUY BAJA
(fuera
de cámara) ¡ESTUPENDO!
¡ESTUPENDO! ESO ES
TODO. ¡CORTEN! ¡CORTEN! Xena y
Gabrielle miran a su alrededor, intentando averiguar desde dónde sale la voz. Un bajito, arrugado, desaliñado y demacrado
anciano entra cojeando en la plaza llevando en su mano una ruidosa cosa
parlante. HOMBRE
Vosotras
dos habéis revuelto muchas
cosas, ¿sabéis? Un lío.
¡¡¡Un lío ENORME!!! GABRIELLE
Pero... HOMBRE
¡No sólo
tirasteis al gigante de la mata
de alubias, sino que también destrozasteis
el zapato de cristal que me
costó millones fabricar... GABRIELLE
Pero... HOMBRE
...hicisteis
que mis tres osos estrella se pusieran
en huelga; mi gran lobo malo,
engordó tanto después de comerse a
Caperucita Roja y a los tres cerditos, que explotó
poniéndolo todo perdido... GABRIELLE
Pero... HOMBRE
... me
falta la pobre Rapunzel, atrapada en esa
torre hasta que le crezca el pelo de nuevo y,
por si fuera poco, habéis dejado fuera de
combate al Príncipe Encantado! ¿¡¿¡CÓMO
HABÉIS PODIDO HACER ESTO!?!?!? GABRIELLE
No era
nuestra intención. HOMBRE
Por
supuesto que no. ¿De dónde venís?
¿Quién os envía? ¿Ese Hans Christian? ¿Mamá Ganso?
¿¿Quién?? Xena se pone de pie, se dirige hacia el hombrecito
que despotrica y lo agarra por las solapas. XENA Escucha,
caballero. No sé cómo llegamos aquí. Lo
único que quiero saber es cómo volver a
casa. Y si no empiezas a hablar, veo un
ganso allí arriba que está empollando unos
magníficos huevos dorados. Y tengo tanta
hambre que lo único que se me pasa por la
cabeza es cargarme a ese ganso de oro para
que Gabrielle lo fría para el almuerzo.
¡¿¡Entendido!?!
HOMBRE
¡Sí, sí,
perfectamente, perfectamente
de acuerdo! XENA
(articulando
muy cuidadosamente) Entonces
dinos cómo volver a
casa. Ahora. HOMBRE
Err. Bueno, sería más sencillo si tuvierais zapatillas de rubíes, ya sabéis. XENA
(refunfuñando) Fíngelo. HOMBRE
Err…vale. Cerrad los ojos,
juntad vuestros talones, y decid tres veces “desearía estar en…”, err… donde sea el sitio del que venís. XENA
Eso está mejor, hombrecillo. Ese ganso dorado tuyo parece mejorar a cada momento. HOMBRE
¡Lo hará! ¡Lo hará! Xena y
Gabrielle intercambian miradas, suspiran y cierran los ojos.
XENA AND GABRIELLE Desearía estar en Grecia. Desearía estar en Grecia. Desearía estar en Grecia. ¡PUF! FUNDIDO EN NEGRO. FIN DEL CUARTO ACTO
EPÍLOGO ABRE DE NEGRO: EXT.
CAMPO ABIERTO, ALGÚN LUGAR DE GRECIA - NOCHE. Un fuego de campamento brilla intensamente, y derrama su luz
sobre dos figuras sentadas juntas. Xena afila su espada mientras
Gabrielle trabaja sobre un pergamino. GABRIELLE
Bueno, eso era para los pergaminos, ¿eh? XENA
Gabrielle, eso era un pergamino. GABRIELLE
Cierto. Pero ahora además es mío. Xena examina
el texto, sonriendo en algunas partes, riéndose en otras. XENA
Olvidaste algo. GABRIELLE
¿Sí? ¿Dónde? XENA
Aquí. Agarrando la pluma, garabatea una última línea; después
devuelve la pluma sonriendo. XENA
(continúa) Ahí. GABRIELLE
(leyendo) Y vivieron felices para Siempre. Ohh, ¡eso es tan dulce!
XENA
No pretendía serlo. GABRIELLE
Seguro que sí. XENA
No. GABRIELLE
Sí. XENA
¡No! GABRIELLE
¡Sí! XENA
No, no, no. GABRIELLE
¡Sí, sí, sí! FUNDIDO A NEGRO. ESCRITO EN UN PERGAMINO Y ésta, chicos y chicas, es la historia de cómo Joyous, el más
feliz cuenta cuentos de la tierra, llegó a ser Grimm. FIN |
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DESCARGO Muchos
cuentos y sus personajes fueron dañados durante la producción de esta
película, pero afortunadamente, Caperucita Roja y los tres cerditos fueron
capaces de escapar con vida cuando el gran lobo malo explotó. |
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