Guía Episodios

Introducción

Acto 1

Acto 2

Acto 3

Acto 4



ACTO SEGUNDO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT. DE LA ORILLA DEL LAGO -  LA MISMA NOCHE

 

Es una noche preciosa con el cielo lleno de resplandecientes estrellas. La luna, llena y brillante, ilumina el camino que va del castillo hasta la ladera, a través de la arboleda y alrededor del lago que está rodeado por pequeñas colinas. Algunas escasas nubes pasan ocasionalmente frente a la luna; a parte de eso se mantiene despejado. Los indicios de lluvia del día anterior han desaparecido. Se puede oír la llamada de algunas aves nocturnas y una ligera brisa mueve las altas hierbas del pantano y las hojas sobre nuestras cabezas. El lago parece brillar en la oscuridad y el viento mueve su superficie ocasionalmente.

 

Xena y Gabrielle siguen a Merlín por el camino entre los árboles cercanos a la orilla del lago. Merlín camina con su báculo en una mano. Xena, ligeramente agitada, todavía porta a Excálibur en su cintura.

 

GABRIELLE

Así que, Merlín... ¿Dónde vive esta Dama?

Yo hubiera pensado que alguien tan importante

como para determinar el destino de tu gente,

escogería una habitación en el castillo.

 

MERLíN

(riéndose)

Ella no es mortal.

 

XENA

(murmurando sarcásticamente)

Bueno, ¿no lo suponíamos ya?

 

 

Gabrielle le sujeta la mano y se la aprieta.

 

GABRIELLE

¿Así que es una diosa?

 

MERLÍN

Ella es la Dama del lago. La diosa

de Avalon es el enlace entre

la humanidad y la Madre Tierra.

 

GABRIELLE

¿Avalon? Nunca he oído hablar

 de Avalon o de la Madre Tierra.

¿También es una diosa?

 

Merlín reduce el paso hasta que los tres caminan uno al lado del otro, con Gabrielle en medio. El camino es estrecho pero, a medida que van pasando, el follaje de ambos lados se abre como por arte de magia, así que tienen suficiente espacio para pasar sin tener la necesidad de apartar las ramas o de agacharse para evitarlas.

 

Xena observa este fenómeno con ojos escrutadores, reflejando en su rostro gran inquietud. Gabrielle mantiene una actitud cortés, como si nada fuera de lo ordinario estuviese sucediendo. Xena ocasionalmente mira de reojo para observar a Merlín. Suelta la mano de Gabrielle y retrocede unos pasos mientras es golpeada en el rostro por las ramas a medida que camina.

 

Habla lo suficiente bajito para que Gabrielle no la oiga, pero sabe que Merlín si le escucha.

 

XENA

Eh, viejo... Así que ¿sólo los que están

de tu parte, tienen tratamiento especial?

 

Ella se detiene con las manos en las caderas. Merlín la mira brevemente y le guiña un ojo antes de  volver a centrar su atención en Gabrielle.  Xena saca a relucir su entrecejo pero, cuando él le da la espalda, mueve levemente su cabeza y, aún sin desearlo, una sonrisa asoma a sus labios. Alcanza a Gabrielle y vuelve a tomar su mano mientras las ramas se apartan de nuevo.

 

Gabrielle la mira con expresión de confusión mientras Xena le sonríe brevemente. Gabrielle le devuelve la sonrisa y se vuelve hacia Merlín.

 

MERLÍN

Avalon es una isla, sagrada para los adoradores

de la Diosa. Hubo un tiempo, Gabrielle, en el que

la gente de esas tierras honraban a

la Diosa, la tierra y las estaciones,

y el orden natural de las cosas.

 

GABRIELLE

Suena a existencia pacifica.

 

MERLÍN

Sí, la mayor parte del tiempo. Pero

gradualmente, otras personas llegaron a

nuestras orillas, hombres buenos y bárbaros,

algunos simplemente cruzaron las aguas y

otros vinieron desde el otro extremo del mundo.

 

GABRIELLE

¿Del otro extremo del mundo? Que

concepto tan interesante.

 

 

Los ojos de Merlín, brillan en la oscuridad.

 

MERLÍN

¿Verdad? Como les iba diciendo... otras religiones

llegaron a nuestras tierras, y entraron en conflicto

con las viejas costumbres de la Diosa,

 causando polémica entre los hombres.

 

GABRIELLE

(pensativamente)

Xena y yo, en nuestros viajes juntas, hemos 

conocido muchos dioses y religiones. He

 descubierto que la mayoría de los dioses son

 egoístas, y he visto cómo mucha gente usa

la religión para su propio beneficio. Sólo he

conocido a unos pocos que sirven a su religión

con intenciones puras. La única diosa que he conocido

que se preocupa por la gente  es mi amiga Afrodita.

 

MERLÍN

(con ojos  engrandecidos)

¿Sois amigas personales

de Afrodita?

 

GABRIELLE

(sonriendo)

Sí. Desde hace mucho tiempo. No siempre

fuimos amigas, pero ella intercedió

varias veces por Xena y por mí. Supongo

que nos aceptó después de un tiempo.

¿Tú la conoces?

 

MERLÍN

(riendo)

Si. Ella circula por

ahí, ¿no es cierto?

                                              

Gabrielle se ríe con él.

 

GABRIELLE

Eso hace.

 

Xena se acerca, colocando su brazo posesivamente sobre los hombros de Gabrielle.

 

XENA

¿ Britania está peleando con los sajones

por este conflicto religioso?

 

MERLÍN 

En parte es una batalla

por el dominio; pero sí, mucho de ello

 es un deseo de parte de los sajones

para imponer sus hábitos sobre nuestra gente

 

XENA

¿Y qué de Arturo? ¿Tiene él la intención

de imponer las costumbres de Britania sobre

los sajones si los derrota?

 

MERLÍN

Quieres decir si TÚ

los derrotas, ¿no, Xena?

 

XENA

(con impaciencia)

Escucha Merlín. No he accedido a hacer nada

por ti, Arturo o Britania. Si no consigo

respuestas útiles, nos iremos de aquí.

 

 

Repentinamente Merlín se sale del camino y el follaje continúa abriéndoles el paso. Gabrielle y Xena casi chocan cuando se dan la vuelta para seguir. Limpian el área boscosa y se acercan muy a la orilla del lago.

 

MERLÍN

Como desees.

Tendrás tus respuestas

 

Él levanta sus brazos fuera hacia el agua, señalando a su gente el centro del lago.

 

MERLÍN

(continúa)

Viviana, te traigo a Xena, la

guerrera que lleva a Excálibur.

Ella tiene preguntas que hacerte.

 

Junto a las ondulaciones que produce el viento, otras más amplias aparecen en la superficie del lago y comienzan a agitarse. Una luz resplandece en la profundidad y va subiendo hacia la superficie a un ritmo pausado.

 

 

GABRIELLE

Wow.

 

Xena está de pie, ligeramente de lado y en frente de ella en postura protectora, con sus dedos tocando el borde del chakram. La luz continua subiendo y tomando forma cuando aparece una cabeza fantasmal elevándose en el agua, seguida de un cuerpo cubierto por una túnica larga y diáfana. La Dama tiene el pelo largo y ondulado, que vuela desenfrenadamente alrededor de toda su cabeza. Su cara esta seria y sus ojos resplandecen con un helado azul a la luz de la luna.

 

DAMA VIVIANA

(con voz resonante)

Xena, te he estado esperando durante

muchos años. ¿Tienes alguna pregunta?

 

 

XENA

(insolentemente)

No. Tengo un comunicado.

Esta espada….

 

Ella saca a Excálibur de su cinturón, que resplandece en presencia de Viviana.

 

XENA

(continúa)

Yo no pedí esto. Todo lo que hice fue sacarla

de una roca y sostenerla durante unos pocos

segundos. No quiero Camelot. No quiero

dirigir su ejercito y no tengo interés en

los sajones. Con el debido… respeto… para ti

y todas las personas de esta tierra,

te la devuelvo. Entrégasela a Arturo.

Parece ser buen muchacho. Él es tu guerrero.

Yo solo quiero irme a casa con Gabrielle

y continuar por donde nos quedamos.

 

 

DAMA VIVIANA

Esto no es tan simple, Xena.

La espada estaba destinada a Arturo,

pero fuiste tú quien la sacó de la piedra primero.

Ahora debes llevarla y el destino que

va con ella. No puedes devolverla.

 

XENA

(con vehemencia)

Destino. Es una palabra que vale

un millón de denarios.

 

Xena cruza los brazos, mientras Excálibur se balancea desde una de sus manos.

 

XENA

(continúa)

He aprendido algo, Dama. Yo labro

mi propio destino y renuncio a este… regalo.

Sólo dime qué tengo que hacer para devolverlo.

 

DAMA VIVIANA

Muy bien. Debes morir en una batalla

tras la cual la espada debe ser

devuelta al lago. Entonces y sólo entonces,

serás liberada de esa responsabilidad.

 

GABRIELLE

(gritando)

¡No!

 

Ella se lanza hacia delante y arrebata la espada a Xena dejando a ésta sorprendida. Con un poderoso impulso de atrás hacia delante, lanza la espada por los aires y llega hasta el agua, donde flota durante un momento antes de hundirse lentamente para desaparecer de su vista.

 

Ella frota sus manos como si con ello se limpiara de la suciedad y después gesticula airadamente con ambos brazos. Su expresión es una mezcla de temor y cólera.

 

GABRIELLE

(continúa)

¡Allí! Nos saltamos el paso de morir.

Es toda tuya. ¡Haz con ella lo que quieras!

 

 

Viviana se sumerge bajo la superficie, entonces sale disparada del agua blandiendo la espada sobre su cabeza. Con un amplio movimiento del brazo, la devuelve a la orilla y aterriza en los pies de Xena, incrustándose firmemente en la blanda tierra.

 

Gabrielle la alcanza y con determinación la recoge para lanzarla una vez más. Xena se detiene detrás de ella y toca su hombro.

 

XENA

Gabrielle…

 

GABRIELLE

¡No! Si lo sigo intentando…

 

XENA

(gentilmente)

Si lo sigues intentando, ella

nos la seguirá devolviendo.

 

GABRIELLE

(casi sollozando)

Pero ella dijo....

 

Xena toma a Excálibur y la vuelve a meter en su cinturón. Toma las manos de Gabrielle y las examina durante un momento.

 

XENA

Hmmmm.

 

Xena echa un vistazo a Merlín, y ambos cruzan una astuta mirada.

 

XENA

(continúa)

La oí. Encontraremos una manera.

 

GABRIELLE

¡Xena! Podríamos simplemente marcharnos. Dejarlos

discutir sin Excálibur. De todas formas parece como

si hubiesen estado haciendo todo esto desde siempre.

 

XENA

Y deberíamos hacer exactamente eso. Vamos

a tomarnos algún tiempo para pensar en esto.

 

DAMA VIVIANA

(con voz estruendosa y enfadada)

Si vosotras dos os alejáis de esto,

automáticamente condenaréis a Camelot

a ser derrotada por los sajones. Pensad en ello.

 

Sin una palabra más, desaparece y el agua se la traga hasta que no queda indicio de que alguna vez estuvo allí.

 

Gabrielle levanta un puño hacia el lago.

 

GABRIELLE

¡Auugghhhhhh!

 

Se da la vuelta y mira a Xena. Gabrielle tiende las manos con las palmas hacia Xena, y se para en seco a punto de empujarla.

 

GABRIELLE

(continúa)

Bien. Encontraremos una manera,

pero morir no es una opción, ni

durante un minuto. ¿Entiendes?

 

Echando pestes, retrocede por el camino, dejando a Xena y Merlín detrás.

 

MERLÍN

Batalladora que es.

 

XENA

(suavemente)

Sí, puede ser.

 

 

Sigue mirando fijamente a Gabrielle, hasta que desaparece entre los árboles.

 

XENA

(continúa)

Merlín... Gabrielle tocó a Excálibur...

 

MERLÍN

¿Sin relámpagos?

 

XENA

Sí.

 

MERLÍN

Sólo un idiota no se daría cuenta de que son

mucho más que amigas. Incluso la Dama

lo vio. ¿Te diste cuenta de lo que dijo que ocurriría

si se marchaban, si abandonaban Camelot?

 

XENA

Gabrielle... ha vivido cosas que derrumbarían

a hombres mucho más grandes que ella. Es

la persona más fuerte que jamás he conocido, pero no

la haré pasar por algo tan doloroso como esto, Merlín.

No lo haré. Puedes decirme lo que esto supone, pero

te juro que me alejaré; y por mí Camelot puede

irse al Tártaro, antes de permitir que ella sufra

más de lo que lo está haciendo ya.

 

 

MERLÍN

Ustedes comparten el mismo espíritu. Por eso,

Gabrielle también puede blandir a Excálibur intacta,

y esto se ha convertido en su lucha también.

 

XENA

Ya lo era... Ahora, si me

perdonas, necesito ir a buscarla.

Entonces podremos comprender esto.

 

Merlín la observa marcharse.

 

MERLÍN

No tengo duda

de que lo harán.

 

CORTE A:

 

EXT. JARDÍN DEL PATIO DEL CASTILLO - LA MISMA NOCHE

 

Xena abre una puerta de madera en el muro del castillo, y pasa a un jardín bien cuidado. Es un sitio tranquilo, y huele el aire mientras pasa junto a una vid grande que crece en la pared. Camina a lo largo de un paseo adoquinado que la luna ilumina.

 

Cuando está a mitad de camino a través del patio, se detiene e, inclinando la cabeza hacia un lado, escucha. Entonces, se esconde rápidamente detrás de un árbol, y ve cómo Lancelot y una hermosa joven se acercan corriendo. Lancelot lleva a la mujer de la mano y ambos ríen alegremente.

 

Lancelot la conduce fuera del camino bajo un árbol al otro lado de Xena, y toma entre sus manos las de la mujer. El viento juega con el pelo de ella, y él se lo recoge, quitándoselo de la cara.

 

Los ojos de la mujer revolotean alrededor.

 

MUJER

Debemos ser cuidadosos.

 

LANCELOT

No me apetece ser cuidadoso.

 

Él la sujeta entre sus brazos y la besa apasionadamente. Xena mira, sonriendo con satisfacción. La mujer lo empuja hacia atrás, pero mantiene las manos sobre su pecho.

 

MUJER

Podrían vernos.

 

LANCELOT

Algún día, mi Dama, guardo la

esperanza de proclamar mi amor por ti

 desde lo alto de las murallas del castillo.

 

 

Él la acerca hacia sí, y la besa de nuevo. Tras varios minutos, Xena empieza a impacientarse, y empieza a tamborilear con los dedos el tronco del árbol. Finalmente pone los ojos en blanco y exasperada, ya que la pareja sigue ensimismada, pasa de largo junto a ellos. Justo en ese momento, la mujer abre los ojos y ve a Xena por encima del hombro de Lancelot. Sus miradas se encuentran y entonces Xena se aleja. La mujer empuja a Lancelot mientras Xena alcanza la puerta y desaparece.

 

MUJER

(jadeante)

Había alguien aquí. Una mujer.

 

LANCELOT

¿Dónde?

 

 

Él gira en redondo y mira a su alrededor, pero Xena ha entrado sigilosamente en el castillo y ya está totalmente fuera de su vista.

 

CORTE A:

 

INTERIOR DEL CASTILLO, RECAMARA - MISMA NOCHE 

 

La habitación es lujosa comparada con el austero aposento de la entrada. Una enorme cama con dosel se encuentra en medio de la habitación contra la pared, flanqueada a cada lado por ornamentadas mesitas de noche. Hay un biombo en una esquina, y detrás de éste, numerosos vestidos largos y otros ropajes. A un lado del mismo, un tocador con su taburete. Al otro lado, un baño privado con su gran tina oval incrustada en el piso. En la otra pared está la ventana y una puerta que sale al balcón. Sobre una mesita yace una vasija con agua e iguales copas junto con un plato de pan, queso y fruta, además de un odre de vino.

 

Gabrielle permanece junto a la ventana, observando el cielo nocturno. Viste un elegante camisón. Parece estar absorta en sus pensamientos cuando Xena entra en la habitación. Se acerca a Gabrielle con pasos vacilantes, su rostro esta triste.

 

XENA

Gabrielle....

 

GABRIELLE

(anhelante)

 Recuérdame que la próxima vez

que te pida que me mimes un poco,

sea más específica acerca de las condiciones.

 

 

Xena se para en seco por un momento, su postura se relaja y deja escapar un suspiro aliviado, riéndose suavemente.

 

XENA

Y recuérdame la próxima vez que

nos hospedemos en una posada,

que cierre las ventanas.

 

Se acerca a Gabrielle colocando las manos sobre sus hombros. Ambas se echan a reír.

 

XENA y GABRIELLE

(unísono)

Lo siento....

 

Gabrielle se vuelve y coloca sus manos en el pecho de Xena.

 

 Xena la acerca hacia ella.

XENA

No pretendo

morir en Camelot

 

Gabrielle acaricia el rostro de Xena.

 

GABRIELLE

Y yo tampoco te dejaría.

Xena, ¿qué vamos a hacer?

 

Ellas salen al balcón y se sientan sobre un banco de mármol, mirándose la una a la otra. La brisa nocturna alborota sus cabellos y un búho ulula en lontananza.

 

GABRIELLE

(continúa)

Merlín parece listo. Y no sé porqué,

pero confío en él. Y Arturo

parece ser un buen hombre.

 

XENA

Aún tengo cuentas pendientes con Merlín,

pero estoy de acuerdo contigo en ambos casos. Aún así… 

 

GABRIELLE

¿Querrías conocer mejor a Arturo? Yo también.

Tengo una idea clara de la clase de persona que es.

Un hombre egoísta habría planeado tu desaparición

antes de que llegaras, pero en cambio se puso a tus pies.

Debo creer que realmente sabe lo que

es mejor para Camelot en su corazón.

 

XENA

Sí, concuerdo contigo, pero quiero

escuchar cuáles son sus intenciones.

Cómo piensa tratar a los sajones en caso

de vencerlos... No tengo intención de quedarme

aquí para lidiar con ellos. Ni luchar sus batallas.

 

Gabrielle se echa un poco para atrás, cruza sus piernas sobre el banco y baja la mirada por un instante. Los ojos de Xena la siguen con expresión complacida. Alarga la mano y sostiene uno de los encajes del dobladillo del camisón.

 

XENA

(continua)

 Te ves hermosa.

 

GABRIELLE

(sonriendo)

Gracias.

 

 Ella toma la mano de Xena, jugueteando con ella mientras habla.

 

GABRIELLE

(continúa)

Xena, si Arturo es el buen hombre que

aparenta ser, no creo que tengamos opción.

Los sajones… por lo que el pequeño Merlín

ha dicho, son unos bárbaros.

No creo que pueda abandonar Camelot,

sabiendo que los condenaría a  muerte.

 

XENA

 Es verdad, pero está el desagradable

detalle de tener que evitar morir.

Tengo algunas ideas.

 

 

Gabrielle alza la vista, estudiando la cara de Xena, su propio rostro refleja su gran amor por Xena.

 

GABRIELLE

Yo también. He estado pensando en eso. ¿Y

aquel veneno? El que Callisto usó en el dardo

la primera vez que te atacó. Creímos sin lugar

a dudas que habías muerto, pero no fue así.

Tal vez podrías usar un poco de eso.

 

XENA

(pensativamente)

Mmmm. Muy arriesgado. No puedo controlar

la batalla. Sí, puedo controlarla hasta cierto

punto, pero no el tiempo exacto de las cosas.

Si tomo el veneno, y no logro ganar a tiempo,

corro el riesgo de caer a la mitad de

la pelea. Si termino mucho antes de

lo anticipado, corro el riesgo de no morir

durante la batalla, por decirlo así.

 

GABRIELLE

Bien. Entonces tendremos

que pensar en algo más.

 

XENA

Podría usar el pinchazo

conmigo.

 

Gabrielle la observa indignada.

 

GABRIELLE

(tajante)

NO.

 

XENA

Está bien. Yo podría pincharme a

mí misma, y tú podrías quitármelo.

 

GABRIELLE

¿Y si no llego a tiempo?

 

 

XENA

(suspirando)

Gabrielle, debo fingir estar muerta de algún

modo. Estoy segura de que comprobarán mis

latidos. ¿Qué tal esto? En el momento en que

me encargue del líder, me dejo caer en

el campo y simulo estar herida....

 

Gabrielle la interrumpe y comienza a levantarse.

 

GABRIELLE

Eso funciona. Problema resuelto.

Vamos a la cama.

 

Xena la vuelve a sentar, sofocando una sonrisa.

 

XENA

Espera. Van a cerciorarse. Déjame terminar.

Espero hasta que llegues, luego me pincho yo

misma, justo lo suficiente para

detener mis latidos. Luego me lo

quitas. ¿Qué tal eso?

 

GABRIELLE

(tristemente)

Xena, no me gusta nada.

 

Se inclina hacia adelante, tomando la otra mano de Xena.

 

GABRIELLE

(continúa)

Si llegamos a eso, de acuerdo. Puedo vivir

con ello. Pero creo que nos estamos apresurando.

¿Qué tal si mañana hablo con Arturo y

sondeo un poco sobre la dirección por la

que podría venir? Mientras tanto, revisa

el ejército y ve qué necesitarías hacer si

decidimos pelear por ellos. Entonces

podremos encargarnos del resto de detalles.

 

XENA

Suena como un plan.

 

Se pone en pie, levanta a Gabrielle con ella y la lleva hacia adentro mientras la empuja lentamente hacia la cama.

 

XENA

(continúa)

Ahora mismo, tengo un plan que te involucra

a ti, a mí, a esa gran cama de allí

y tal vez a esa botella de vino en la mesa.

 

Gabrielle la apremia y baja su cabeza para darle un beso. Se separan, manteniéndose frente a frente muy juntas.

 

GABRIELLE

(en voz baja)

Ese es un plan al cual no

pongo ninguna objeción.

 

Ambas ríen e intercambian algunos besos más mientras se desnudan entre ellas. Luego se dirigen hacia la cama mientras que nosotros vamos a...

 

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL SEGUNDO ACTO

ACTO TRES