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ACTO SEGUNDO

 

ABRE DE NEGRO:

INT. HABITACIÓN DE XENA Y GABRIELLE – CASTILLO DE ULISES – TARDE 

Xena y Gabrielle están en la extravagante habitación que Ulises les ha prestado en el castillo. En el centro de la habitación, se encuentra una cama grande de cuatro postes, con un montón de cojines de  aspecto sospechosamente cómodo. Las paredes están cubiertas de tela, y hay un ramo de flores frescas en la mesa. 

XENA

No está mal. Teniendo en cuenta que lo he
convencido de que no necesitábamos habitaciones separadas.

 

 

GABRIELLE

(riéndose entre dientes)

Aún no pilla ninguna pista, después de tantos años.

(pausa)

Y también intentando atraparte después
de todos estos años, por lo que veo.

 

Xena se tumba en la cama a su lado,  apoyando la cabeza en una mano. Sonríe.

 

XENA

¿Todavía estás un poco celosa después
de todos este tiempo, Gabrielle? Venga.

Él podría ser mi padre a estas alturas.

 

Gabrielle se sienta en una silla ridículamente adornada. Muestra, de nuevo, un semblante pensativo. Sus ojos adoptan una expresión  de estar en otra parte.

 

GABRIELLE

Sí, bien. Quizá ese recuerdo
aun duela un poco, incluso ahora. 

(haciendo una pausa)

Desde luego, en su momento lo hizo.

 

 

Xena se sienta. Mira a Gabrielle con incertidumbre, luego se levanta de la cama y camina hacia la ventana para mirar al exterior. Las dos empiezan a hablar a la vez.

 

XENA

Realmente no estaba...

 

GABRIELLE

Sabes que creía que las cosas
iban realmente bien entre las dos, y…

 

Ambas enmudecen.

 

XENA

Tenía miedo.

 

 

Gabrielle la mira en silencio.

 

XENA

(Continúa)

Sabía que mis sentimientos hacia ti
estaban cambiando, y no quería…no
quería que solo fuera algo físico.

 

Gabrielle cierra los ojos, su cara refleja una expresión herida.

 

 

XENA

(Continúa)

Así que pensé que si yo…de todos modos, fue una estupidez.

 

 

Las dos permanecen quietas durante breves instantes.

 

GABRIELLE

(pausadamente)

Casi rompiste mi corazón esa noche.

 

 

Xena se gira lentamente para mirarla. Se dirige hacia ella y se arrodilla ante la silla. Se miran una a la otra a los ojos.

 

XENA

Siento haberlo hecho.

 

 

Gabrielle la alcanza y reposa su mano en la mejilla de Xena.

 

GABRIELLE

Yo también. Pero sabes, cuando empezaste a
hablarle acerca de las almas gemelas, algo
dentro de mi, me dijo que no estabas hablando sobre
vosotros dos, así que me aferré a eso.

 

XENA

(con tristeza)

No lo hacía, y cuando dije eso, ya lo supe.

 

GABRIELLE

¿Sobre nosotras?

 

Xena asiente. Gabrielle se inclina hacia ella y se besan. Cuando se separan, ambas se sonríen.

 

XENA

Me alegra haber hablado de esto.

 

GABRIELLE

Y yo.

(haciendo una pausa)

Pero si te vuelve a tocar, voy
a meterle un sai por el culo.

 

 

Ambas sonríen.

 

XENA

Vamos a la fiesta.

 

Xena se levanta y se sacude el polvo.

 

GABRIELLE

¿No llevarás esto, verdad?

 

Xena se mira de arriba abajo.

 

XENA

Es esto, o lo que llevo debajo.
No hay mucho donde escoger, ya que es lo único que tengo.

 

 

Gabrielle se levanta y se dirige a su mochila.

 

GABRIELLE

Estoy segura que tengo algo más que
puedas ponerte, Xena…¡Es una fiesta!

 

 

Xena gira los ojos, y observa con hastío mientras Gabrielle empieza a sacar cosas de su bolsa. Alguien llama a la puerta, y se dirige a contestar.

 

 

Xena abre la puerta y se encuentra con alguien del servicio, que sostiene dos vestidos.

 

SERVIDORA

Mi señor envió esto. Pensó
que quizá os gustaría ponéroslo.

 

Xena acepta los vestidos.

 

XENA

Gracias. Llegas en el momento justo.

 

Xena cierra la puerta. Gabrielle se detiene en su búsqueda para mirar.

 

GABRIELLE

Que detallista por su parte.

 

Xena escoge el vestido más largo y lo sostiene sobre su cuerpo. El escote se sumerge aproximadamente  hasta la altura de su ombligo.

 

XENA

Mucho.

 

Gabrielle entrecierra los ojos.

 

GABRIELLE

Está muerto.

 

 

CORTE A:

 

INT. SALA DEL BANQUETE DE ULISES – NOCHE

 

La sala de banquete es una habitación enorme. Tiene techos elevados y muchas mesas repletas de gente. En un lado de la habitación, está tocando un grupo de músicos.

 

Xena y Gabrielle entran. Están vestidas con las túnicas que les han prestado. Ulises las ve y corre hacia ellas.

 

ULISES

¡Xena! Genial
Te he guardado un sitio, justo a mi lado.
Vamos.

 

Xena evade la mano que Ulises le tiende.

 

XENA

Gracias, pero no... Ya tengo acompañante.
Encontraremos un sitio. Vuelve con tus invitados.

 

 

Confuso, Ulises mira a Xena, después a su alrededor, obviamente tratando de encontrar a quién se está refiriendo. Finalmente, sus ojos se posan sobre Gabrielle, la cual le mira con una expresión que fácilmente habría podido convertir en requesón un vaso de leche de cabra si lo hubiera tenido en la mano.

 

ULISES

¡Oh! Ah, no era mi intención…

 

Xena le da un manotazo en la espalda y  le indica la mesa grande. Escarmentado, como un cachorrito apaleado, Ulises se retira.

 

GABRIELLE

¿Crees que habrá captado la indirecta?

 

 

XENA

Probablemente no. Vamos.

 

Xena y Gabrielle pasean detrás de Ulises, y terminan por sentarse al lado del alto príncipe de Kefalonia, y una hermosa chica de pelo negro, vestida con un modesto, pero sin embargo bonito, vestido.

 

CHICA

Hola. Soy Shana. Tú debes ser Xena..

 

XENA

¿Cómo lo has sabido?

 

El sarcasmo no molesta a la joven.

 

SHANA

Oh, mi padre me ha hablado de ti muchas veces.
Este es mi prometido, el Príncipe Kelvin.

 

 

El príncipe las mira con curiosidad.

 

KELVIN

Encantado de conocerte... Um… Xena, ¿verdad?

 

XENA

Así es. Esta es mi compañera, Gabrielle.

 

Tanto el príncipe como Shana miran a Gabrielle.

 

GABRIELLE

Hola.

 

Un criado se acerca y les ofrece una bandeja de aperitivos. Cogen varios.

 

XENA

Gracias.

 

El príncipe se vuelve hacia Xena.

 

KELVIN

Y… ¿a qué tipo de trabajo os dedicáis?

 

Xena y Gabrielle, a medio bocado, intercambian miradas. Gabrielle engulle rápidamente.

 

GABRIELLE

Hacemos muchos… ah… trabajamos por libre.

 

KELVIN

¿Oh? ¿De verás? ¿Cómo qué?

 

XENA

Te lo diría, pero después tendría que matarte.

 

 

Eso hace callar al príncipe. Se hace un silencio incómodo.

 

GABRIELLE

(susurrando)

Bueno. ¿Que tal con esos Espartanos?

 

 

CORTE A:

 

INT. SALÓN DEL BANQUETE DE ULISES – MUCHO DESPUÉS, ESA NOCHE 

Los músicos han pasado de tocar hermosas y señoriales melodías a tocar groseras canciones de borrachos. En la esquina, algunos de los invitados están cantando con ellos. Otros, tienen sobre sus rodillas a muchachas del servicio. 

 

En la mesa grande, Ulises y sus amigos están sentados contándose historias. La gente escucha y aplaude. Kelvin y Shana se han acercado a ellos, queriendo escuchar los relatos.

 

Xena y Gabrielle están sentadas, escuchando.

 

GABRIELLE

No recuerdo que sucediera
de ese modo, ¿y tú?

 

 

XENA

No, pero déjale que se divierta.

 

Siguen observando mientras Kelvin y Shana se toman de las manos.

 

GABRIELLE

Me siento mejor acerca de ellos ahora.
Creo que realmente se gustan el uno al otro.

 

Xena le da una suave palmada en el hombro a Gabrielle.

 

XENA

Sí, ¿ves? Todo salió
bien para variar.

 

GABRIELLE

Estupendo, ¿verdad?

 

Ulises se levanta, sumamente inestable. Empieza a gesticular como si cogiera un gran arco. Uno de los que lo observa, un hombre muy borracho, se levanta.

 

BORRACHO

¡Apuesto que ahora no puedes hacerlo, vieja cabra!

 

Gabrielle se inclina sobre Xena.

 

GABRIELLE

Tampoco pudo la primera vez.

 

Xena sonríe con una mueca.

 

 

ULISES

¡Por Hades que sí! ¡Sí puedo! ¡Puedo demostrarlo!
Baltaroth, ¡tráeme mi arco!

 

GABRIELLE

¿Qué pasa con los hombres y sus armas?

 

Xena empieza a reírse entre dientes.

 

GABRIELLE

(Continúa)

En serio. Lo primero que hacen para probar
algo es aporrearlo y después mostrarlo a los cuatro vientos.

 

Xena ríe estrepitosamente.

 

GABRIELLE

(Continúa)

¿Qué?

 

BALTAROTH

¡Pero señor!

 

ULISES

¡Baltaroth! ¡Haz lo que se te ordena! ¡Tráeme el arco!
¡Lo estiraré, y dejaré volar la flecha!

 

Xena continúa riendo.

 

GABRIELLE

No creía que fuera *tan* divertido.

 

 

CORTE A:

 

INT. SALÓN DEL BANQUETE DE ULISES – POCO TIEMPO DESPUÉS

 

Baltaroth entra, llevando el famoso arco. Lo lleva hasta Ulises, sosteniéndolo con cuidado entre las manos.

 

BALTAROTH

Aquí tiene, señor, pero…

 

Ulises toma el arco y lo acaricia con ternura. Después intenta tensar la cuerda. Pero debido al vino, al tiempo, y la pérdida de su vigor juvenil, no logra conseguirlo.

 

XENA

Ya lo he visto, ya lo hice.

 

 

Xena se levanta e intenta ir hacia él. Gabrielle, sin embargo, sigue sus movimientos y la engancha por el vestido. Gabrielle la agarra fuerte, manteniéndose en su sitio a duras penas, al cogerse al brazo de la silla . Xena se gira y la mira.

 

GABRIELLE

Ah ah ah. Vuelve aquí

 

XENA

¡Gabrielle!

 

Gabrielle la empuja hacia atrás. Xena la complace y vuelve a su asiento. Gabrielle se levanta de un brinco  y se pone al lado de Ulises. Él sigue peleándose con el arco.

 

GABRIELLE

Hola.

 

 

Ulises la mira.

 

ULISES

Ah… Gabrielle. Ven un minuto, aquí.

 

Gabrielle se inclina y coge el arco por el extremo superior, después cuidadosamente coloca el otro extremo junto a su pie y arquea el arco, tensando la cuerda para él.

 

GABRIELLE

Aquí tienes.

 

Ulises la mira boquiabierto, después se recupera.

 

ULISES

¡Oh! ¡Ah, gracias Gabrielle!
¡Eres muy buena en esto!

 

Gabrielle sonríe, y menea los dedos ante Ulises, después se gira y danzando vuelve junto a Xena para tomar su asiento de nuevo. Deja escapar un suspirito de satisfacción.

 

XENA

¿Contenta?

 

 

GABRIELLE

Mucho.

 

Ulises toma una flecha y la coloca, después eleva el arco y con un fuerte tirón tensa la cuerda. El esfuerzo le hace balancearse, sin embargo, dando un traspié, libera involuntariamente la flecha.  El poderoso arco se suelta y la flecha surca el aire a toda velocidad, desgarrando el recién enmarcado cuadro de Penélope colocado en el lugar de honor sobre la chimenea.

 

Todos quedan estupefactos. La flecha ha agujereado la pintura justo entre los ojos de Penélope.

 

ULISES

Ah....  Ah....  Ah....

 

Despacio, el cuadro se separa de la pared y cae hacia delante con gran estruendo al ser atravesado por los atizadores de la chimenea donde ha ido a parar.

 

Reina el silencio absoluto. Incluso Xena y Gabrielle están mirando fijamente la pintura con las bocas abiertas.

 

KELVIN

Uh....

 

Todos miran hacia Kelvin.

 

KELVIN

(Continúa)

Tu… uh… no tienes dos iguales, ¿verdad?

 

 

Ulises se deja caer de golpe sobre su silla, y …

 

FUNDIDO A NEGRO.

FIN DEL SEGUNDO ACTO

TERCER ACTO