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ACTO PRIMERO

 

ABRE DE NEGRO:

 

EXT.  CAMINO DE LA MONTAÑA - MAÑANA

 

La columna romana marcha bajando la montaña.  Desde un árbol  junto al camino, Xena y  Gabrielle observan. Se mueven a lo largo de los ramas, saltando de árbol a árbol para seguir a los soldados.

 

XENA

Se están moviendo muy deprisa.

 

 

GABRIELLE

Parece que los cautivos están todos en buena 
forma. Son todos hombres, ¿verdad?

 

Xena salta y apoya su cuerpo en la rama siguiente, protegiéndose del sol sus ojos para mirar.  Ella vuelve atrás.

 

XENA

Sí.  Apuesto a que van a terminar
en las fosas de los gladiadores.

 

GABRIELLE

¿Cómo puedes estar segura de eso?

 

 

XENA

Tienen la edad apropiada, y el tamaño adecuado.
Es eso, o que el emperador está creando
un sistema de portadores de la litera que emparejan.

 

GABRIELLE

Estupendo.  Será mejor tenderles una emboscada antes
de que lleguen al camino principal.  Estamos cerca
de Roma, y nunca conseguiremos a
Beowulf si  alcanzan la ciudad.

 

XENA

Ya había pensado en eso.

 

Gabrielle camina a lo largo de un rama.  Ella llega al final, y se balancea debajo de ella.  Xena se aproxima para agarrar a Gabrielle.  Gabrielle sonríe, y se balancea mucho más sobre la rama, después se encoge y se suelta de ella, lanzándose para arriba.  Da una voltereta en el aire , y aterriza con éxito en un rama del árbol siguiente.  Ella mira detrás a  Xena, y posa en una actitud triunfante.

 

Xena la sigue, dejando la rama con un triple salto mortal y medio tirabuzón.  Aterriza al lado de Gabrielle y sonríe satisfecha.

 

GABRIELLE

Presumida.

 

 

XENA

Mira quien está hablando.

 

Continúan detrás de los soldados.

 

GABRIELLE

Por lo menos ya no puedes
llamarme "pequeña y torpe".

 

XENA

Nunca te llamé eso.

(pausa)

¿verdad?

 

Gabrielle despeja su garganta.

 

XENA

(Continua)

Debió ser aquella vez que
disparaste sobre el cerdo.

 

 

GABRIELLE

¿Qué cerdo?

 

XENA

Quizá era una cabra….

 

Gabrielle salta al árbol siguiente, sacudiendo su cabeza.

 

CORTE A:

 

EXT.  PASO DE LA MONTAÑA - ÚLTIMA TARDE

 

Los romanos se aproximan a un paso estrecho.  A cada lado hay una pared de roca, sin embargo los soldados parecen despreocupados.  En lo alto del paso, Xena y Gabrielle esperan, una pila enorme de rocas están listas al lado de ellas.

 

GABRIELLE

Espero que esto funcione.
Estoy cansada de  mover rocas.

(mirando)

¿Lista?

 

Xena mira la columna.

 

XENA

Tendrán que pasar en fila de uno en uno
en ese espacio.  Esperaremos a que la primera
columna pase, después empujaremos.

 

GABRIELLE

Si. De este modo sólo dejaremos
veinte soldados para luchar con nosotras.

 

 

XENA

Correcto.

 

Gabrielle mira a Xena, que parece tan despreocupada como los soldados abajo.

 

GABRIELLE

Tienes ganas otra vez,¿verdad?

 

XENA

¿Ganas de que?

 

GABRIELLE

Ganas de luchar. Tienes
esa mirada en tus ojos.

 

XENA

Gabrielle, no seas ridícula. Tenemos que parar 
a esos Romanos, y liberar a los esclavos
Esto es en lo que estoy pensando.

 

Xena mira a los soldados.  Ella mide ángulos, y ajusta algunas rocas.  Extiende el pulgar para arriba y mira detenidamente, comprobando la cuesta y se ríe entre dientes.

 

GABRIELLE

Seguro. Te conozco, Xena. Estas disfrutando con
la idea de dar una paliza a esos Romanos.

 

 

Xena finge no oír.  Se arrastra más cerca del borde, y pone las manos en las rocas.

 

XENA

Prepárate.

 

Gabrielle se coloca detrás de Xena, y ponen su hombro contra las rocas.

 

XENA

(Continua)

Uno...  Dos....

 

Un cuerno suena.  Gabrielle y Xena se echan a tierra en un reflejo.

 

GABRIELLE

¿Qué fue eso?

 

 

XENA

Problemas.

 

GABRIELLE

(en voz baja)

Oh, para variar.

 

Xena se arrastra hasta llegar a la otra orilla del paso y se asoma por encima de ella. Gabrielle se le une. Ambas están mirando hacia abajo, después se miran la una a la otra con preocupación.

 

XENA

Demasiados para este plan. Un falso balanceo
de las rocas y tendremos problemas.

 

 

Gabrielle mira hacia abajo. En el camino, no muy lejos del paso, se extiende un gran numero de columnas. Es todo el ejército Romano, que se dirige a casa.

 

GABRIELLE

¿Y ahora que? Xena, ¡nunca 
conseguiremos sacarle de allí!

CORTE A:

 

EXT. CLARO ROMANO - EN LAS AFUERAS DE LA CIUDAD DE ROMA - NOCHE

 

El ejército está acampado en el claro. Sus tiendas, antorchas y fuegos están esparcidos por el suelo. Los centinelas patrullan el perímetro, con bastante eficiencia y cuidado.

 

En el margen exterior del ejército, Xena y Gabrielle pasan la noche refugiadas debajo de un arbusto. Es estrecho, tiene espinas, y no pueden hacer fuego.

 

A pesar de ello, ambas están sentadas juntas en sus pieles, y Xena esta arropando con sus brazos a Gabrielle.

 

GABRIELLE

¿No lo intentaremos esta noche?

 

 

Xena toca la frente de Gabrielle.

 

XENA

 No lo dijiste en serio, ¿verdad?
Gabrielle, mira esa armada ahí fuera.
Ni siquiera sabemos donde tienen a los esclavos.

 

GABRIELLE

(suspirando)

Lo se. Es que no soporto la idea de entrar
en Roma. Este lugar me da escalofríos.

(pausa)

Siempre me ha dado.

 

Xena estudia la armada.

 

XENA

¿Por qué no te quedas aquí? Yo entraré,
 me infiltraré en los gladiadores y le sacaré de allí.

 

 

Gabrielle toca la frente de Xena.

 

GABRIELLE

No lo dijiste en serio, ¿verdad?
Xena, no puedes entrar como si nada.
¿Crees que no van a reconocerte?

(pensando)

Pero te apuesto a que yo si puedo.

 

Xena mira a Gabrielle y levanta sus cejas.

 

XENA

¿Tu?

 

GABRIELLE

Puedo hacerme pasar por una noble Romana, de
 las provincias. No me reconocerán.

(sonriendo)

Y tu puedes ser mi esclava.

 

XENA

Oh Puedo, ¿eh?

 

GABRIELLE

Ellos nunca te relacionaran
como esclava.

 

 

Gabrielle toma el lóbulo de lo oreja de Xena, y le da un tirón.

 

XENA

 Gracias, pero no.

 

GABRIELLE

(seriamente)

Xena, piensa en ello. Si no tenemos que
luchar para entrar en la ciudad, tendremos mas
 tiempo para encontrar a Beowulf y sacarlo,
sin que nos maten a todos.

 

Xena observa la armada durante un largo instante. Finalmente suspira y mira a Gabrielle. 

 

XENA

 Creo que solo quieres 

conseguir ser por fin la dueña. 

 

 

Gabrielle se apunta inocentemente a si misma.

 

GABRIELLE

¿Yo? ¡Es el plan mas lógico, Xena!

 

Xena vuelve a mirar a la armada. Mira otra vez a Gabrielle. Gabrielle sonríe.

 

XENA

Está bien.

(pausa)

Pero sin collar.

 

 Gabrielle se ríe con malicia.

 

CORTE A:

 

EXT. PUERTAS DE ROMA - MAÑANA

 

El ejército Romano camina a través de las puertas. Levantan una tormenta de polvo que casi oscurece las paredes. Los guardias de la puerta saludan a los soldados cuando pasan, y la gente que hay dentro aclama. Los soldados levantan sus lanzas para agradecer el elogio.

 

Cuando el último de los soldados entra, los guardias empiezan a cerrar las puertas. Sin embargo, ellos se paran, cuando oyen el sonido de un caballo acercándose.

 

Lejos de las nubes de polvo, aparece una yegua dorada. En su lomo hay una mujer con un vestido suelto de patricia y con varias joyas en su cuello. A su lado, está una esclava con cadenas, vestida con ropas normales de lucha y  encadenada con sus muñecas a la silla del caballo. Xena no lleva ningún arma, y lleva su cabello recogido en una trenza.  

 

 

XENA

Bah. Ya había olvidado lo mal que huelen las armadas.

 

 

GABRIELLE

Shh. ¿ Qué tal si decidimos
 mi nombre otra vez?

 

XENA

 Puedes usar Phantasma.

 

GABRIELLE

Noo. Tiene una mala reputación.

 

Xena y Gabrielle se aproximan a la puerta. Los guardias las miran. Gabrielle detiene a Argo II fuera de los arcos.

 

CAPITÁN DE LA GUARDIA

¿ A que habéis venido a Roma ?

 

Gabrielle le mira directamente a los ojos.

 

GABRIELLE

Yo soy Tellus Astorias, de Lissae.
 He venido para traer a mi esclava
al gran Coliseo.

 

Xena suelta un sonido, algo entre tos y estornudo, al oír el nombre.

 

CAPITÁN DE LA GUARDIA

 ¿para hacer que? ¿limpiar?

 

Xena gruñe en voz baja. Gabrielle le da una palmadita en la cabeza para animarla.

 

GABRIELLE

Para ser gladiadora, por supuesto.
Es la mejor.

 

Los guardias miran a Xena. Xena les dirige una de sus mejores miradas inofensivas. Los guardias se encogen de hombros y se ríen.

 

CAPITÁN DE LA GUARDIA

Son sus dracmas, señora.

 

Los guardias abren las puertas y hacen gestos de exagerada educación a Xena y Gabrielle. Gabrielle les sonríe dulcemente mientras cabalga hacia el interior.

 

GABRIELLE

 Bueno, gracias.
Chicos simpáticos. 

 

Gabrielle saluda a los guardias. Los guardias le responden con un encantador saludo. Ellas despejan la entrada, y los guardias cierran las puertas, con un ruidoso y siniestro golpe.

 

FUNDIDO A NEGRO.

 

FIN DEL PRIMER ACTO

 

ACTO DOS