| Guia Episodios | Introduccion | Acto 1 | Acto 2 | Acto 3 | Acto 4 |
|
Producción
#V810 - Episodio 10 |
|||||
|
GUIÓN DIRECCIÓN
PRODUCCIÓN |
SCREENGRABS GRÁFICOS TÍTULO
EPISODIO GRÁFICO |
||||
|
TRADUCCIÓN |
|||||
|
INTRODUCCIÓN
ABRE DE NEGRO:
INT. CLARO DEL BOSQUE – POR LA MAÑANA Gabrielle
está de pie y sola en el centro del claro del bosque. Con los ojos vendados, su
postura es relajada, pero en alerta. Una pequeña sonrisa, casi escondida,
adorna su cara. Con
un suave zumbido, la explosión del chakram de Xena surge del bosque que rodea
al claro. La cabeza de Gabrielle muestra su atención, y en el último momento,
reacciona y alcanza el arma, sonriendo ampliamente al tiempo que lo lanza de
vuelta al lugar de donde salió. Un grito de batalla asusta a los animales y Xena se arroja, atrapa el chakram a mitad de su vuelo y lo engancha en su cinto antes de que aterrice, tras lo cual desenfunda su espada. Una sonrisa casi salvaje se dibuja en su cara al tiempo que sus ojos centellean.
Con
los mínimos movimientos posibles, Gabrielle se agacha, saca sus sais, y
detiene fácilmente el primer golpe de Xena, parece saborear el choque
del acero contra el acero tanto como su oponente. Los golpes de Xena
vienen desde todos los ángulos, rápidos y furiosos, y aunque parece
obvio que no se aplica con todas sus fuerzas, es igualmente obvio que
lleva la suficiente fuerza como para tumbar al mejor, excepto tal vez a
Ares o Hércules. Gabrielle
detiene cada golpe, a veces usando las puntas de sus sais para golpear la
espada, y otras usando los laterales para atrapar y desviar los golpes. Algunas
las falla, pero siempre está dispuesta para el siguiente ataque, sin importar
cuándo o por dónde se produzca. Con
un salto, Xena gira por en cima de Gabrielle y la golpea por detrás. Gabrielle gira
el torso y bloquea con rapidez el acero de de Xena. Un giro veloz y la espada
vuela de la mano de Xena. Con
una amplia sonrisa, Xena golpea el suelo. El cayado vuela por encima. Dejando
caer su sais, Gabrielle atrapa el cayado, se gira para encarar a Xena y mueve el
arma en sus manos demasiado rápido como para seguirlo con la mirada. Xena toma
un segundo cayado entre sus manos y la batalla comienza en serio. El sonido de la madera chocando duramente contra la madera, asusta una vez más a los pájaros mañaneros, que habían regresado a los árboles que rodean al claro para descansar. Con gran agitación de alas, echan a volar de nuevo hacia zonas más tranquilas y seguras done anidar.
Aunque
todavía tiene los ojos vendados, Gabrielle es una maestra con el
cayado, y así lo demuestra. Sus bloqueos reflejan un dibujo perfecto, y
sus ataques son realizados con gran poder y precisión. Cuando Xena
aumenta un poco el golpe, Gabrielle responde suavemente, formando un
arco con su cadera para evitar el golpe una fracción de segundo antes
de que lograra realmente golpear. Xena
comienza a moverse en círculo en un intento de desorientar a su oponente. Dos
pasos a la izquierda. Tres a la derecha. Después un círculo completo y vuelta
atrás tres cuartos del camino, lloviendo golpes sobre Gabrielle sin parar. Gabrielle
comienza a cansarse, aunque nadie excepto Xena lo notaría. Intenta un barrido
de piernas. Riéndose, Xena salta sobre la cabeza de su compañera y aterriza
apoyándose en ella de modo que terminan espalda contra espalda. Su bota pisa
una cuerda fina que hay en tierra, lo cual saca a la luz un par de ballestas
cargadas. Como se dirigen hacia ambas, Gabrielle alza su cayado sobre la cabeza.
Las puntas de metal de las flechas se incrustan en ambos extremos
simultáneamente. Saliendo
rápidamente del camino, Xena pisa otra cuerda oculta. Gabrielle
gira y coloca de nuevo su cayado para que quede por detrás de ella, paralelo a su cuerpo. Las flechas hunden sus
cabezas en el cayado a escasas pulgadas de cada mano. Deslizándose por detrás de Gabrielle, Xena le quita la venda de los ojos y la cuelga delante de la cara de su compañera.
XENA
(sonriendo) Muy bien.
Gabrielle sonríe abiertamente al mirar la perfecta posición de las flechas.
GABRIELLE Bastante impresionante, por haberlo hecho yo sola.
XENA Y así ha sido.
Riéndose, Gabrielle se gira para mirar a Xena, tiene la cara roja por el esfuerzo, y sus ojos brillan con un orgullo no demasiado oculto.
GABRIELLE Gracias.
XENA Es un placer.
De repente, Gabrielle lanza el cayado hacia un lado, atrapando aún otra flecha.
GABRIELLE Ladina, Xena. Muy....
Sus palabras son cortadas mientras Xena mueve su medio cuerpo para atrapar otra flecha que ha quedado a unas pulgadas de atravesar el muslo de Gabrielle.
Las dos se miran mutuamente y se separan, dando vueltas hacia los bosques de donde han surgido las flechas.
FUNDIDO EN NEGRO.
FIN DE LA INTRODUCCIÓN
|
|||||